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martes, 20 de noviembre de 2018

Respeto a la humanidad


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Respeto hacia la humanidad

La humanidad es tanto origen como destino común de los seres humanos en el planeta tierra. Con este proceso, que es la historia incesante de la humanidad, nos referimos al hombre humanizado, pero también al no-humanizado, es decir, al que se aparta del destino común tendiente al perfeccionamiento del género humano. Se ha dicho una y otra vez, que el hombre posee dos naturalezas: la primera referida a los condicionamientos biológicos que comparte con la especie animal, la segunda está relacionada con la cultura. Pero, habría a esto que agregar una tercera naturaleza, y ésta es precisamente la humanidad, es decir, lo que genera la propia cultura; lo que el hombre ha sido, es y seguirá siendo mientras siga vivo en el planeta tierra. Así pues, la humanidad se concibe como la relación interdependiente entre el hombre como individuo singular, las sociedades históricas y la especie animal a las que pertenece. De este modo, el hombre se realiza en este vínculo intergeneracional; es quien construye la humanidad, su humanidad, es decir, su destino común como hombre, pero al mismo tiempo es constituido por ella. La humanidad, por consiguiente, tal y É t i c a y , expresa el respeto a la vida Nicol, Eduardo. La reforma de la filosofía.. José Martín Montoya Contreras como lo plantea Morin, es “lo universal concreto”, esto es: el destino común del hombre realizado históricamente en cada individuo.

martes, 13 de noviembre de 2018

El Respeto como fundamento del amor

 EL RESPETO COMO FUNDAMENTO ÉTICO DEL AMOR A LOS DEMÁS 

La ética del amor propio, presupone en todo momento no sólo la relación persona-persona, sino también la relación hombre-cosa, hombre-mundo y hombre-vida en general. Se trata, en este caso, de un amplio espectro de vínculos humanizadores que el hombre es capaz de construir y, gracias a los cuales, da lugar a su segunda naturaleza, ya que todo lo que el hombre toca, entra en el reino de la cultura, su cultura. Los modos de apropiación que el hombre pone en juego en estas múltiples relaciones pueden ser de distinto tipo: cognitivo (científicofilosófico), mítico-religioso (basado en creencias en seres sobrenaturales) y práctico-utilitario (intereses instrumentales). Un cuarto modo de apropiación no contemplado de manera explícita en los tres anteriores, resulta ser el modo de apropiación ético. Este último remite a los fines y valores que orientan la acción del hombre en sus relaciones con las cosas materiales, la naturaleza, la humanidad y la vida en general. Como ejemplo de ello, podemos decir que resulta más ético no destruir una piedra que destruirla cuando es innecesario; no arrojar desechos tóxicos al mar que arrojarlos, no asesinar especies marinas en peligro de extinción que su exterminio, no cometer crímenes contra la humanidad que cometerlos, o finalmente, no atentar contra la vida que ponerla en peligro. Lo anterior pone de manifiesto que la relación del hombre, tanto con lo humano como con lo no-humano, está mediada siempre por valores o antivalores, dado que en tanto ser libre, ambiguo y contradictorio, su accionar no puede ser indiferente al bien y al mal, a lo moral y lo no moral, a lo recto y lo no recto. Pues bien, los valores o antivalores adoptados en toda relación humana, constituyen un referente fundamental a tomar en cuenta en la determinación de la relación amorosa o no amorosa con “lo otro”, según se muestra en los ejemplos anteriores. Uno de los valores morales fundantes en toda manifestación humana del amor a lo otro, es el valor respeto, principalmente, el respeto a la vida, a la naturaleza y a la humanidad entera. Respeto “significa valorar a los demás, acatar su autoridad y considerar su dignidad, se apega a la verdad, no tolera la mentira, la calumnia ni el engaño y exige un trato amable”.128 valoración de las cualidades de lo otro, 128 Ñuño Vizcarra, Francisco. Filosofía, ética, moral y valores. Ed. Thompson Editores, México, 2004, p. 37. 167 José Martín Montoya Contreras precisamente porque dichas cualidades han sido descubiertas, construidas y/o resignificadas a partir de la relación humana con lo otro. Una concepción del valor respeto que es congruente con la visión que acabamos de expresar, es la que sostiene el filósofo francés Emmanuel Lévinas, quien ha establecido los términos de lo que denomina una metafísica respetuosa, a partir de la cual define al individuo respetuoso como aquel que es capaz de reconocer la alteridad de los otros: E l sujeto moral es aquel que reconoce la diferencia de los otros, que la respeta y es responsable de ella ... E l y o moral, así definido es un sujeto respetuoso, no imperialista.129 Desde esta perspectiva filosófica, el sujeto ético respeta la alteridad y/o diferencia de lo otro y, además, se hace responsable de dicho acto. De esta forma, la relación del yo (sujeto moral) con lo otro, se plantea en un plano de horizontalidad y no de verticalidad, donde los “otros” pueden ser tanto los hombres como los no-hombres. El respeto puede ser de dos tipos: activo y pasivo. El activo es aquel que el sujeto se da a sí mismo como resultado de su propia deliberación moral, mientras que el pasivo, es asumido por temor y miedo al castigo impuesto por una autoridad externa.